Ciclo hermanos Coen: 'Fargo', tardío reconocimiento


Llegamos a la película con la que los Coen empezaron a ser considerados unos gigantes, aunque ya lo eran. Tras el ligero bajón de 'El Gran Salto', la tragicomedia negra 'Fargo' fue la que encumbró a estos directores a lo más alto de Hollywood tras ser premiada por la academia con el Oscar al mejor guión original. Es una lástima que se tardara tanto en que estos académicos reconocieran el genio artístico de los hermanos Coen, pero sin duda nos encontramos ante otro gran título dentro de su extensa y casi perfecta filmografía, la mejor, de hecho, para algunos.

Un hombre apocado y tímido, casado con la hija de un millonario que le impide disfrutar de su fortuna, decide contratar a dos delincuentes para que secuestren a su mujer con el fin de montar un negocio propio con el dinero del rescate. Pero, por una serie de azarosas circunstancias, al secuestro se suman tres brutales asesinatos, lo que obliga a la policía a intervenir.

De nuevo nos encontramos ante el tema fetiche de estos grandes artesanos del celuloide. Un plan aparentemente sencillo para mejorar en la vida se torna en contra de su perpetrador hasta límites insospechados. William H. Macy interpreta de forma genial a ese hombre sencillo que busca una mejoría en su vida contratando a unos delincuentes magistralmente interpretados por Steve Buscemi y Peter Stormare, los cuales, a través de una evitable violencia complican la trama haciendo intervenir a la policía. Frances McDormand interpreta a la sheriff que lleva el caso y, una vez más, nos regala una interpretación fantástica que le supondría el Oscar a mejor actriz.



Pero no sólo hay buenas interpretaciones en 'Fargo', que no es otra cosa que la evolución de lo que se inició con 'Sangre Fácil', realizando un trabajo más depurado y mejor que aquél, si cabe. Una vez más, la fotografía de Roger Deakins, que firma su mejor trabajo hasta el momento, es una auténtica maravilla y la banda sonora de Carter Burwell, una vez más, ayuda al magnífico conjunto final.

Siete nominaciones a los premios de la academia avalan esta fantástica muestra de cine negro que nos regalan los Coen y, ganando el de mejor guión original, hay que decir que, efectivamente, nos encontramos ante un guión magistral en el que los diálogos nos muestran, una vez más, la América profunda que a los hermanos tanto gusta retratar en sus películas.



A modo de anécdota, los Coen introdujeron la coletilla de "basada en hechos reales", algo que engañó y escandalizó a una mayoría de personas que se creyeron la broma de estos hermanos, que se rieron de esta forma de una práctica que se estaba llevando demasiado a cabo en los últimos años en el mundo del séptimo arte.

Lo que resulta evidente es que, una vez más, los Coen dieron en el clavo y se convertían, gracias al tardío reconocimiento en los Oscar, en unos directores muy a tener en cuenta de aquí en adelante, algo que ya debería haber ocurrido mucho antes.

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