Los malos no mueren



atraco Título: ¡Atraco!
País: España / Argentina
Año: 2012
Productora: Argentina Sono Film, Castafiore, Pedro Costa, Tornasol
Dirección: Eduard Cortés
Género: Comedia negra
Duración: 112 minutos

Entre las cosas que tuvieron en común Carmen Polo y Eva Perón, está la pasión por las joyas. Una ostentación de poder que ha generado leyendas urbanas. Tomándolas como pretexto, productoras de España y Argentina se unen para hacer una película llena de situaciones surrealistas, que no desentonan en el contexto histórico de los acontecimientos.

Antes del comienzo de “¡Atraco!” un letrero nos avisa de que el film se inspira en hechos reales, pero es mejor que no lo tomemos por un documental del canal History. La presunta afición de la mujer de Franco a saquear joyerías y tiendas de antigüedades, sigue dando que hablar a estas alturas. Este mismo año fue noticia la recuperación de parte de las joyas de Evita, convertida en un icono de culto fetichista. Después de tantos años, la historia real sigue vigente, como demuestra el interés que causó el estreno de “¡Atraco!” en Argentina.   
Eduard Cortés estrena su segunda película este año, tras el éxito de “The Pelayos”, algo insólito en los tiempos que corren. Pedro Costa interviene en la producción por parte española, en su línea de apostar por la crónica de sucesos.

La cinefilia de los autores queda patente en todo momento. Los ambientes se recrean tal y como los imaginamos a través del cine clásico, a medio camino entre el homenaje y la parodia. El policía que encarna Óscar Jaenada encajaría mejor en un policiaco de serie B que en una comisaría de la época. En dicha labor de ambientación merece destacar del acertado casting de personajes anecdóticos (las dependientas de la joyería, los artistas de variedades, los personajes marginales…)  cuyos rostros aportan tanto o más que el vestuario o la dirección artística. La mezcla de géneros ha dado que hablar en las críticas y comentarios sobre la película. El paso de la comedia a la tragedia y la mezcla del policiaco con una historia romántica parecen despistar a más de un espectador. Algunos prefieren un tratamiento más serio. Otros se sienten decepcionados al no encontrarse con la comedia disparatada que esperaban ver.  Algo a lo que ha contribuido la elección de los argentinos Guillermo Francella y Nicolás Cabré al frente del reparto, identificados con el humor por el público de su país. Se trata de una apuesta muy arriesgada, que puede provocar desconcierto. Si bien desde un principio asistimos a una mezcla de policiaco y comedia, la aparición del personaje de Amaia Salamanca,  provoca los giros más bruscos. Cabré interpreta a un aspirante a cómico envuelto sin desearlo en una intriga criminal de pacotilla que terminará agravándose. Al principio es mostrado como un desgraciado, para pasar a convertirse en galán cuando se enamora de la chica. La ridiculización con que se ha tratado el personaje hasta ese momento resulta excesiva para que sea creíble que se enamore de él una enfermera inocente, pero nada tonta. La atracción física no es suficiente cuando se pretende añadir una subtrama romántica. Ni que el chico la enamore haciéndola reír con imitación de “Chaplín”. Aún sorprende más el giro final hacia el drama. La joven que interpreta Salamanca atrae con una belleza que enamora al instante, provocando involuntariamente la fatalidad. Un tópico que requiere mayor elaboración en el diseño de un personaje clave para entender los cambios de tono y género. En el caso de los atracadores y los policías, los guionistas han inventado un pasado, unas motivaciones claras y unos rasgos de carácter que resulten verosímiles, para no caer en los arquetipos. No ocurre lo mismo en el caso de la enfermera, desdibujado rol femenino que no va más allá del encanto que transmite su presencia. Apenas tenemos información de su vida ni sus aspiraciones. No sabemos cómo es su entrono familiar, si el dinero del botín podría ayudarla a sobrevivir o cumplir algún deseo que sobrepase la frivolidad de un simple regalo. La relación que entabla con el muchacho convertido en atracador por patriotismo, es demasiado breve para que resulten creíbles los arriesgados cambios que conducen al desenlace. Su atractivo no basta para justificar que levante esas pasiones capaces de provocar la desgracia. Es en la trama sentimental donde La película resulta menos convincente, lo que afecta a la solidez del conjunto, al ser el pilar que debería dotarle de coherencia. De todos modos, lo que tiene de comedia y de policiaco funciona sobradamente, logrando aunar momentos hilarantes y una convincente atmósfera noir.
 

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