Recortos, cortometrajes en la era del retroceso



Tan sugerente título dio nombre a una exhibición de cortometrajes organizada por el  Consejo de la Juventud de Oviedo, que nos sirve de excusa para hablar de nuevo sobre el corto español. La selección fue llevada a cabo por José Luis Cienfuegos, director del Festival de Cine de Sevilla, que fue quien convirtió el FIC Xixón en un referente para los aficionados al cine REcortos ndependiente. En la pantalla del teatro Filarmónica, escenario elegido para la ocasión, se proyectaron películas cuando funcionaba como cine comercial. El resto de las antiguas salas de la heroica ciudad han desaparecido engullidas por una cadena de ultramarinos, un gimnasio o un edificio de viviendas. Y podría convertirse en el único espacio vetustense donde se proyecte cine,  como sucede en otras ciudades.      
Cienfuegos reapareció ante el público asturiano para presentar la pequeña muestra y entrevistar a tres de los directores: el autóctono Daniel Valledor, el valenciano Álex Montoya y la argentina residente en España, Marina Sereseky.

La pregunta era obligada: qué futuro espera al cortometraje español, ante el caos económico y social, que se refleja de forma más o menos explícita en las obras exhibidas.  Sereseky recordó que la inversión privada tampoco puede ser muy boyante en los tiempos que corren. Tanto ella como Montoya y Valledor estuvieron de acuerdo en que ahora será más difícil que nunca sacar adelante producciones que exijan cierto despliegue de medios. La cineasta argentina hizo una alusión  cine de guerrilla, y el asturiano Valledor recordó que su corto costó 2000 euros, frente a los presupuestos de flamantes multipremiados, que pueden rondar los 50.000. Si bien no cabe exigir a un cineasta que su obra refleje directamente el mundo que le ha tocado vivir, no deja de ser importante que la situación actual se vea en las pantallas de cine y/o de ordenador. Probablemente algunos de estos cortometrajes sean los últimos que se beneficien de las controvertidas ayudas públicas al sector audiovisual.

Ya hemos hablado en otras ocasiones de tres obras que  participaron en esta muestra: “Fracaso escolar”, de Gracia Querejeta se vio en Gijón; “La boda”, de Marina Sereseky, y “Ojos que no ven”,  de Natalia Mateo, fueron nominados al Goya. Estos tres cortos tienen mucho más en común: el uso del humor (presente en la mayoría de las piezas proyectadas en el Filarmónica), el hecho de ser dirigidos por mujeres cineastas, el tratamiento de las relaciones familiares a través de situaciones tan cotidianas que rozan el absurdo y unos intérpretes en estado de gracia. Sobre la anécdota de esa madre y su hijo estudiante que ven cómo se escapa el autobús (¿y la esperanza?), la pesadilla antes de Navidad en que se convierte una reunión familiar y las peripecias de una madre inmigrante para asistir a la boda de su hija (no podemos desvelar mucho del argumento para no contar el final) hay vídeos e imágenes disponibles en los artículos dedicados anteriormente a esos cortos. A lo dicho entonces, añadimos ahora que apreciamos la apuesta de Querejeta por la sencillez sin que su historia parezca intranscendente, la capacidad de Mateo para reflejar las miserias de una familia muy parecida a los vecinos de al lado y la inteligencia de Sereseky al evitar las tentaciones de la sensiblería y el maniqueísmo.


Ngutu, de Felipe del Olmo y Daniel Valledor“Ngutu”, de Felipe del Olmo y Daniel Valledor, abrió la sesión con un
corto-sketch  pensado para el Notodoflmfest, que finalmente se alargó un minuto más de lo requerido en nuestro festival online favorito. Ajustando un poco la edición, habría encajado perfectamente en el Notodo. Es de los de “twist” al final, así que tampoco podemos contar mucho. Trata sobre la inmigración y la crisis con un saludable sentido del humor, moraleja incluida.



 

segunda faseSí se pudo ver  en el Notodo “Segunda fase”, dirigida por Fran Gil-Ortega y Andrea Gómez. Se trata de otro corto que sigue la línea marcada por  el festival: corta duración, producción sencilla de aire amateur (en el buen sentido), tono ligero y pequeño giro con efecto cómico. La crisis/estafa (táchese lo que no proceda) del ladrillo contada por dos personajes un tanto distanciados de la realidad.


Enlace del vídeo: Segunda Fase











Lucas“Lucas”, de Álex Montoya, ganó el último premio Bancaja de proyectos de cortometrajes.  Con una duración que ronda la media hora, se sitúa en el umbral del mediometraje. En realidad se trata del proyecto de un largo, del que Montoya ha rodado la parte correspondiente al primer acto (ver manuales de Syd Fied). El encuentro entre un adolescente que da título a la película y un oscuro personaje de dudosas intenciones, sirve para retratar a una generación  que no carece de valores, sino de estímulos. Conociendo que la historia está pensada para un desarrollo más largo, cabe preguntarse qué será de los personajes tras el abrupto final.




 

a-new-way-of-life“A new way of life”, de Mikel Mas, cerró las proyecciones con el corto más serio, que rompe el tono casi generalizado de emplear el humor para hablar de los tiempos que corren. Habitualmente se reserva el corto más gracioso para el final, pero no ha sido así en esta ocasión. Las voces que proceden de las noticias radiofónicas se superponen a la imagen que pone rostro al drama del paro. Un hombre que vive en una furgoneta frente a la fundación Miró, ahorra para poder asistir a una exposición. Malos tiempos para un concepto distinto de lo que es la calidad de vida.

 

 

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