'12 Monos', una divergencia mental



En la historia del cine, las vicisitudes de la mente humana han servido de motor en un buen número de películas. Desde 'Vértigo' de Alfred Hitchcock hasta 'Memento' de Christopher Nolan, muchas han sido las películas que han utilizado algún trastorno mental en el que apoyarse para desarrollar sus historias. El único miembro no inglés del grupo cómico Monthy Phyton, Terry Gilliam, es uno de los directores más representativos de este tipo de cine. Desde sus inicios con el mencionado grupo, Gilliam dio muestras, a través de las animaciones de películas como 'La Vida de Brian', de su interés por lo surrealista y, ya en sus propias películas, de su interés por reflejar la realidad confundida por los personajes que las protagonizan. En este segundo apartado encontramos claros ejemplos como 'Brazil' y aquella de la que hoy quiero hablar, '12 Monos'.



Año 2035. Tras el azote de un virus asesino que asola la Tierra matando al 99 % de la población mundial, los supervivientes se refugian en comunidades subterráneas, húmedas y frías. El prisionero James Cole se ofrece como ”voluntario” para viajar al pasado y conseguir una muestra del virus, gracias a la cual los científicos podrán elaborar un remedio. Durante el viaje conoce a una bella psiquiatra y a Jeffrey Goines, un excepcional enfermo mental. Cole tratará de encontrar al ”Ejército de los 12 Monos”, un grupo radical vinculado a la mortal enfermedad.

El cortometraje francés 'La Jetée' de Chris Marker sirvió de inspiración para lo narrado en '12 Monos'. Gilliam le da su toque surrealista al mostrarnos, por una parte, la realidad vivida por el personaje interpretado por Bruce Willis, el cuál viaja atrás en el tiempo para encontrar la solución a su presente, y, por otra parte, la realidad vivida por la gente que vive en la época a la que este viaja. De este modo, el espectador se ve identificado con ese James Cole que, de alguna forma, empieza a dudar de sus convicciones llegando a pensar que está loco.



Gilliam introduce en la trama infinidad de elementos que hacen que el espectador se sienta tan confuso como el propio James Cole. A Cole las fechas le resultan confusas, además, no entiende las formas de expresión de la época a la que ha viajado. También tenemos al perturbado que le habla desde un lugar desconocido en su propio tiempo como si fuera una voz dentro de su cabeza o el retrato del protagonista como un posible psicópata entre otras cosas. Pero sin duda, el momento clave para el protagonista es aquél en el que un enfermo internado en la institución mental le habla sobre la divergencia mental de sí mismo al pensar en ocasiones que es parte de la élite intelectual del planeta Oco que se prepara para subyugar a las hordas bárbaras de Plutón. Tras semejante afirmación, ¿por qué la historia de Cole debería ser menos absurda?

La técnica de Gilliam en el rodaje de escenas es impresionante y concuerda perfectamente con la atmósfera que pretende transmitir. La banda sonora, a cargo de Paul Buckmaster, es, probablemente, una de las más icónicas de la historia del cine, transmitiendo a la perfección lo que en el film se relata.

Junto a Bruce Willis, en el reparto encontramos a una sólida Madeleine Stowe interpretando a una psiquiatra que, de algún modo, también duda de su percepción al conocer al protagonista, dotando a la película de ese halo indeciso que hace dudar también al espectador de lo que es real y lo que no. Un fantástico Brad Pitt, interpretando a ese perturbado mental llamado Jeffrey Goines por el que fue nominado al Oscar, completa junto con Christopher Plummer un reparto que realiza un trabajo impecable.


En definitiva, '12 Monos' es una película de ciencia-ficción apoyada en los reflejos perturbadores de la mente humana que está realizada de manera impecable por ese singular director cinematográfico ex-Monthy Phyton que es Terry Gilliam. Y por si fuera poco, esta cinta, en consonancia con el cortometraje en el que se basa, tiene una historia romántica de trasfondo que completa el espectacular y turbador trabajo de Gilliam.

Escena favorita: Quizá no sea una escena memorable, pero aquella en la que están James Cole y la psiquiatra Kathryn Railly escondidos en un cine en el que proyectan precisamente 'Vértigo' de Hitchcock es la que más me impactó. En ella, James Cole dice: "Cada vez que ves la película, es distinta porque tú eres distinto". Eso es exactamente lo que me pasó a mí con esta película al verla de niño y al volver a verla más adelante en mi vida.

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