Crónica de una noche corta


Fiel a mi cita anual en el FIC Gijón, asisto, el mismo día de la clausura de su 50 edición, a la sesión denominada “Noche del corto español”. Podría haber escogido una película de la sección oficial,  pero esta opción encaja mejor con mis obligaciones en este portal. En la cola del centro Gijón Sur se acerca una espectadora anónima (aprovecho para enviarle un cariñoso saludo) y me regala por sorpresa el último ticket del bono que ya no volverá a usar. Empezamos bien. Dentro de la sala hay bastante gente; parece que los cortos despiertan interés. La primera impresión nada más empezar la proyección: definitivamente, el celuloide ha muerto. El HD se impone como formato profesional. Lo cual debería ir acompañado de una proyección que respete la calidad original de la imagen: el eterno problema de los cortos en video proyectados en festivales.

Fracaso-escolar-Gracia-Querejeta

“Fuga”, de Juan Antonio Espigares, abre el fuego con una animación de gran originalidad que hacia el final añade lo que se entiende por “acción real” (si es que hay algo real en el cine). No se puede explicar la forma en que se fusionan ambas texturas sin desvelar el twist final. Espigares renuncia a la palabra en una historia en la que tiene un gran protagonismo la música que acompaña sus bellísimas imágenes. El virtuosismo de la joven violinista que lo protagoniza, se corresponde con su calidad técnica.

 

“Hambre”, de Mario de la Torre es aún más difícil de reseñar sin desvelar su contenido. Una metáfora sobre los tiempos que corren con un giro que provoca un cambio de género realmente inesperado. La historia prácticamente empieza y acaba con esa sorpresa. Sucede con muchos cortos, que se centran en un giro argumental sin apenas añadir nada más. 



“Fracaso escolar” de Gracia Querejeta es una agradable anécdota costumbrista, con la siempre estupenda Adriana Ozores en el papel de una madre que discute con su hijo mientras esperan el autobús escolar, que siempre se pierde. Realismo social en tono de comedia desencantada. Un sketch que viene de parte de una directora experimentada, con varios largos en su haber y unos cuantos capítulos de series. ¿Quién dijo que el corto es terreno de novatos y amateurs?

“Luisa no está en casa”, de Celia Rico es un agridulce retrato de una pareja de ancianos, protagonizada por Asunción Balaguer y Fernando Guillén. A vueltas con el machismo y las relaciones de pareja. Una lavadora estropeada provoca una inesperada crisis matrimonial. La reacción de la esposa demuestra que nunca es tarde si la dicha es buena. El público aplaude al final.

www.luisanoestaencasa.com

“5º B Esc. Dcha”, debut en la dirección de María Adánez. Comedia negra con la aparición estelar de Carmen Maura en el papel de una madre que se reúne con sus hijas al enterarse de la muerte de su ex. No recuerdo quién es su autora hasta que aparece su nombre en los créditos finales. Por tanto, la impresión al verlo no está condicionada por un prejuicio contra el subgénero “corto dirigido por intérprete popular”: una escena onírica rompe el tono y la situación final está muy vista, pero el público ríe los chascarrillos, especialmente las intervenciones de María Lanau. En los créditos, los nombres de quienes colaboraron en su financiación mediante la plataforma de crowdfunding Verkami. El corto se puede ver en Cortometrajes.org: 

Enlace: LINK

“Dust & bullets”, de Pablo Lapastora es un spaghetti western. William Miller aporta su anglosajón aspecto a una historia que parece un homenaje a los clichés del género. Nada sorprende, ya que se siguen las claves del modelo a imitar como si fuera sota, caballo y rey. Falla un inexpresivo muchacho que provoca un efecto de distancia en una escena pretendidamente emocionante. No debió ser fácil encontrar intérpretes convincentes que hablen inglés.
Es la obra de mayor duración entre las seleccionadas. El público piensa durante unos instantes que la función ha terminado.

www.tizonafilms.com/Proyectos/ficcion/Dustbullets.html

Aún queda “L’equip petit” de Roger Gómez y Dani Resines, delicioso documental sobre los niños (y niñas) del equipo de fútbol prebenjamín  Margatània. Su frescura es lo mejor de la velada. Nos cuentan que nunca han marcado un gol, pero lo encajan con mucha filosofía. El mejor antídoto contra los padres que fomentan la competitividad entre sus hijos. El público se parte de risa con las reacciones de los pequeños y aplaude al final. La muestra se cierra con buen sabor de boca.  


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