Good Christian Belles (GCB): mujeres cristianas en busca de penitencia


No ha sido hasta la mid-season de 2012, cuando por fin hemos podido ver la nueva serie de ABC que venía a ocupar el hueco dejado por ‘Pan Am’ en la noche de los domingos. Las alarmas saltaron pensando en ella como la sustitución perfecta para ‘Mujeres desesperadas’ que acaba esta temporada, pero no ha sido así. 



Para empezar la cadena familiar de Disney no se ha atrevido ni siquiera a poner el título original en el que se basa la serie: ‘Good Christian Bitches’, sustituyendo la parte de zorras por bellas, y quitándole de esa manera la chispa que la ficción tiene de cara al público: mujeres cristianas realmente malas.

La historia no es complicada de seguir. Amanda es una mujer engañada por su marido que ha estado estafando dinero a todo el mundo; cuando éste muere ella se queda sin nada y debe volver a casa con su madre en Dallas. Allí es donde se crió, pero después de 18 años verá como sus compañeras de instituto no la reciben con los brazos abiertos.

Amanda fue un auténtico diablo cuando iba al colegio e hizo la vida imposible a muchas de las chicas de su edad. Ahora debe reencontrarse con esas mujeres que han crecido, están casadas, son cristianas y están sedientas de que ella vuelva de nuevo a su casa y desaparezca de su vista. Una trama sencilla de no ser porque uno de los maridos perdió todo su dinero, y cree que Amanda puede saber donde se encuentra. 

Sin embargo ‘Good  Christian Belles’ está plagada de clichés y de estereotipos de personajes que no han sabido aprovechar como es debido. Chicas jóvenes que quieren ser populares, abuelas que no quieren crecer, amigas de instituto que perdonan cualquier cosa, hombres que se acuerdan de su tiempo pasado, maridos con varias y diferentes relaciones extramatrimoniales y una mujer (Amanda) que quiere hacer lo que sea para sacar a su familiar adelante sin la ayuda de nadie. 

Parece ser que han querido basarse en ‘Mujeres desesperadas’, sin darse cuenta que las ‘desesperadas’ solo pueden ser unas y nadie podrá nunca sustituir a Gabrielle, Susan, Lynette y Bree. De hecho veo una prolongación del personaje de Bree Van de Kamp en cada una de las muchachas de Dallas: eternamente católicas, con la mentalidad chapada a la antigua y queriendo controlar todo y a todos los que les rodean.

Sin contar que de nuevo nos encontramos a personas muy muy ricas viviendo en barrios residenciales muy muy exclusivos. ¿No os suena? Las parodias, criticas o burlas de ese tipo de situaciones están demasiado vistas, demasiado quemadas y con poco riesgo a la hora de valorar una nueva historia; ahí tenemos como ejemplos claros las series ‘Mujeres desesperadas’ o ‘Suburgatory’.

Si algo caracteriza a Carlene, Sharon, Heather y Cricket es su devoción por la Iglesia, a pesar de emplear las plegarias cristianas y las citas de la Sagrada Biblia en función de sus propias necesidades. Un mal uso de la religión que se ampara en justificaciones infundadas para cometer los actos que creen convenientes para lograr sus propósitos.

En cierto modo me recuerda a la película ‘Chicas malas’ (‘Mean Girls’) evolucionando desde su versión de instituto hasta la actualidad, donde se observa lo que hubiera podido ocurrir si las cosas hubiesen continuado por esa misma línea. 

Quizás la serie tenga una oportunidad de resurgir, pero por ahora lo único que nos ha presentado ‘Good  Christian Belles’ (o ‘GCB’) es un adorno floral de mujeres poderosas que tienen a sus maridos de coches escoba para que hagan lo que desean, donde el aliciente más fuerte de todos es volver a ver a Kristin Chenoweth en todo su esplendor. 

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