Solo cuesta una peseta



Lola Flores fue la primera: "Si una peseta diera cada español, pero no a mí, a donde tienen que darla, quizás saldría de la deuda, y después, yo no sé, me iría al estadio con todos los que han dado esa peseta o esas cien pesetas, para tomarme una copa con ellos y llorar de alegría." Este fue el inicio de lo que hoy entendemos por microfinaciación o crowdfunding, que suena más fino y su significado es más preciso, ya que no se trata necesariamente de pequeñas aportaciones. El mecenas que pueda permitirse hacer una donación elevada seguramente será bienvenido por cualquier proyecto.

En las distintas webs dedicadas a estos menesteres podemos encontrar de todo: proyectos de cooperación internacional, discos de cantantes noveles, revistas de divulgación científica y hasta una chica que aspira a ser Miss América. Pero es el ámbito artístico lo que alcanza mayor repercusión. La crisis económica lleva a los creadores a buscar nuevas formas de financiación. El desarrollo de las redes sociales en Internet propicia soluciones imaginativas, adecuadas para proyectos de bajo presupuesto. De este modo están saliendo adelante proyectos como “El cosmonauta”, largometraje de género fantástico apoyado por miles de internautas, que se ha convertido en la punta de lanza de las nuevas formas de financiación del audiovisual. Los cortometrajistas, entre los que abundan los aficionados kamikazes,  pueden encontrar de esta forma una forma de sacar adelante sus proyectos sin recurrir necesariamente a las controvertidas subvenciones. Los cineastas que hacen uso de estas plataformas ofrecen diferentes formas de contraprestación a cambio de las donaciones: desde “mi eterno agradecimiento” a un fotograma firmado por el director, pasando por la inclusión del nombre en los títulos de crédito. En la mayoría de las plataformas de crowdfunding si no se alcanza al menos el 100% de la cifra propuesta por el autor del proyecto, no se cobran las aportaciones. Si todo sale bien, la plataforma se lleva un porcentaje, que suele estar en trono al 5%.     
 
Lánzanos fue la primera plataforma de crowdfunding en España y sigue siendo la más popular. Alojada en la web Público.es, acoge proyectos de distinto tipo, entre ellos varias películas de producción independiente.

Verkami se centra en la creación artística. Es una de las plataformas que limita la duración de las aportaciones (en este caso, 40 días).  

Kifund se diferencia de las anteriores en que es una plataforma dedicada en exclusiva al sector audiovisual.

Goteo combina el crowdfunding con otras soluciones basadas en los intercambios de colaboración, como lo que se ha dado en llamar crowdsourcing, un vocablo más que apuntar.  

Si alguien tiene una buena idea entre manos y no posee suficientes medios o contactos para hacerla realidad, puede que encuentre la solución en una de estas páginas. Ánimo y a por todas.

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