SUPER 8 NOT DEAD


Si usted es un nativo digital puede que se pregunte cómo se las arreglaban los aspirantes a cineastas cuando no existía el vídeo. Tal vez no haya oído hablar del  Super  8.
Hubo un tiempo en que el formato doméstico del audiovisual empleaba una película de celuloide que al proyectarse sobre una pantalla encuadraba una imagen de pequeño tamaño, escasa nitidez y sin audio incorporado.


La foto es de Pedro fait de la Photo

Los llamados tomavistas de Super 8 eran el equivalente a las modernas videocámaras, imprescindibles en todo acontecimiento familiar digno de ser recordado. Los pequeños de la casa empezaron a utilizar el invento para filmar pequeñas películas mudas, acompañadas en la proyección por la música de un radiocasette o doblaje simultáneo. Cuando crecieron, fueron perfeccionando su técnica a medida que los aparatos evolucionaban y se adaptaban a las necesidades del cineasta amateur. Aparecieron formatos semiprofesionales
como el 16 mm, que fue utilizado en rodajes de films estrenados en salas comerciales. 
Así empezó Almodóvar, sin ir más lejos. Eran los años de la movida, una subcultura underground que se terminó cuando se convirtió en tendencia.

En la inolvidable “Arrebato”, Iván Zulueta, que está en los cielos, retrató la fascinación que ejercían esas películas filmadas con  pequeñas cámaras de cine.
Cuando se lanzó al mercado el video doméstico, empezó la decadencia del celuloide amateur. Al principio, la mala calidad de la imagen videográfica provocó el rechazo de los puristas. El video estaba mal visto, pero pronto alcanzó un desarrollo espectacular. Hoy vivimos una etapa de transición, con la progresiva digitalización de las salas de cine. Pero el Super 8 se resiste a desaparecer definitivamente. Rodeado de un aura romántica, sigue siendo utilizado por miles de artistas en cortometrajes, clips musicales, piezas de videoarte e incluso para dar un toque vintage a los reportajes sociales. Y es que no es lo mismo recurrir a un efecto de postproducción para conseguir una textura de Super 8, como en “Cuéntame”, que filmar directamente en celuloide.

Se siguen celebrando festivales y concursos para aficionados a este formato. Una de las modalidades más populares es la de la “toma única”; consiste en filmar de un tirón, sin ningún tipo de montaje posterior, y proyectar luego el resultado de los trabajos de todos los participantes. En Madrid se celebra un festival de estas características: www.tomaunica.com  

Para recibir más información sobre todo lo rodeado con el Super 8 (cámaras, revelado, plataformas de Internet…) les recomiendo visitar la siguiente página: www.super8-spain.com

Si tienen guardada en un cajón una vieja cámara de cine doméstico, les animo a desempolvarla. Por si acaso, no la dejen encendida mientras duermen, no les vaya a pasar lo mismo que a Eusebio Poncela en el film de Zulueta.      


   

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