Caperucita se ha hecho puta

Caperucita se ha hecho puta

Hace poco he visto circulando por redes un cartel que rezaba: “olvídate del príncipe azul, búscate un lobo feroz que te vea mejor, te escuche mejor y te coma mejor”. No pude evitar sonreír. Y, al mismo tiempo, compartirlo en redes.

Muchos comentarios se sucedieron, mujeres que comentaban cuánto había cambiado el cuento y del mismo modo lo compartían en sus redes sociales.

Me pregunto: ¿qué ha cambiado: el cuento o Caperucita?

Creo que es la niña la que ha cambiado; ahora Caperucita es una mujer independiente, que sabe lo que quiere, que hace malabares para poder llegar a todo y que no necesita un príncipe azul que le salve de las garras de nada. Caperucita quiere compañeros de vida, quiere vibrar, quiere que le sorprendan, que le hagan sentir deseada, seducir y ser seducida…  porque de las garras de las bestias ya se libra ella solita. Está preparada.

Hablando con una amiga me dijo: Caperucita se ha “putificado”.

Putificarse… palabra nueva en el diccionario. ¿Qué significa? Mmmmmmm… sin herir sensibilidades, con putificarse queremos decir, saber qué queremos las mujeres, ir a por ello y disfrutar de todo. Y cuando decimos todo, es TODO.

Disfrutar de la libertad de elegir un trabajo, una pareja, no conformarse,  ser madre o no serlo, de no querer responder si alguien nos pregunta a los 39 si no nos corre prisa la maternidad o elegir  dejar a una pareja porque sexualmente no cubre “nuestras necesidades”. Que el dolor de cabeza femenino está pasado de moda.

Y que conste que el concepto “putificarse” no lo creamos las “putificadas” sino que es otorgado de manera subliminal por muchas personas que no entienden que haya mujeres que realicen cambios drásticos y tomen decisiones en determinadas épocas de su vida. Es más fácil que te paralice el miedo, es más fácil que no te critiquen. Mejor dicho, es más fácil dejarte paralizar, te convencen de ello. Y te dejas.

Te ánimo a que hagas lo que te haga feliz, a que no te conformes, a que exijas la excelencia para tu vida; si nos la exigían en el cole para las calificaciones ¿por qué no para tu vida?, vete a más, pide, da, cubre tus necesidades,  que te besen y besa con pasión, dalo todo. Y si te critican u opinan sin pedir opinión…nada, que se enteren que Caperucita ha cambiado.

¿Y el lobo? ¿Qué hacemos con el lobo? El lobo que queremos es un lobo moderno, que sabe lo que quiere, que para sorprender a Caperucita jamás se hubiese vestido con el pijama de la abuela… un lobo para una loba ¿no? Uy, uyyyyy que la palabra loba también es peyorativa… ¡qué  vivan las lobas y las Caperucitas “putificadas”!

Diana es @Reimaginatec 

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