'El Hobbit: La Desolación de Smaug', MUCHO más de lo mismo

Ya comenté a principios de este año, que pronto veremos terminar, mis impresiones sobre el inicio de una nueva trilogía basada en los escritos de J.R.R. Tolkien, y dejé clara mi impresión de que ni la trilogía original ni esa nueva entrega gozaban de ningún elemento que pudieran hacerlas tan buenas como mucha gente cree. ¿Sería esta nueva entrega una nueva confirmación de estas impresiones o mejoraría el resultado?

‘El Hobbit: La Desolación de Smaug’ continua la aventura de Bilbo Bolsón en su viaje con el mago Gandalf y trece enanos liderados por Thorin Escudo de Roble en una búsqueda épica para reclamar el reino enano de Erebor. En su camino toparán con multitud de peligros y harán frente al temible dragón Smaug.



Sinceramente sólo pienso que hay una cosa que Peter Jackson haya mejorado desde su anterior trabajo, y es la filmación de las escenas de acción. Dejado atrás este punto, encontramos en este nuevo trabajo la acumulación de todos los errores, que no son pocos, que el director neozelandés ha tenido en toda su filmografía. No sólo empieza a cansar ver a gente bajita caminando durante el abultado metraje de una película, sino que, además, Jackson ha conseguido realizar la película más soporífera de las que forman parte del universo de Tolkien. Y es que el mayor problema de esta película es que dura dos horas y media que parecen cuatro, y algo así en un film cuyas únicas pretensiones son las de entretener, porque seamos sinceros, valor artístico tienen el justo, es imperdonable.

Los aciertos de casting que acompañaban a la primera entrega de esta innecesaria nueva trilogía siguen en este film, siendo Martin Freeman e Ian McKellen los que llevan el peso interpretativo de la misma, con una vuelta del personaje interpretado, de manera anodina, por Orlando Bloom metida con calzador. Pero no es este personaje el único que sobra, ya que el interpretado por Evangeline Lilly le sigue bien de cerca, pese a su correcto trabajo.



No parecía posible, pero el siempre interesante trabajo de Howard Shore con la banda sonora se ve empobrecido de manera incomprensible en este nuevo film, siendo la dirección de fotografía de Andrew Lesnie de lo poco que todavía funciona medianamente bien.

En definitiva, ‘El Hobbit: La Desolación de Smaug’ es el peor trabajo de Peter Jackson sobre la Tierra Media, consiguiendo, además, devaluar poco a poco a las ya sobrevaloradas obras anteriores. Y es que el tiempo acaba poniendo a todo el mundo en su lugar.

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