El mundo es para los valientes

A Itxaso Mardones, por ser una reina

Este es un post muy especial, primero porque tiene un final muy feliz, segundo porque es un grito de valentía y tercero porque es un canto de esperanza.

Tengo una amiga que recibió un mazazo en 2013, de los gordos. Yo, personalmente, al conocer la noticia, no daba crédito: “¿Tan joven?” “¿Tan injusto?” “¿Tan putada?”.
Vaya… cara de lenteja.

Tomas un café, y no das crédito a lo que escuchas:
- Sí, tengo un bulto en la cabeza.
- ¿un bulto?
- Sí, lo que viene a ser un tumor…
- Ammmm un tumor… y esto… ¿qué va a pasar?
- Bueno, pues la verdad que tiene buena pinta, buen pronóstico. Parece que dentro de lo que es, es bueno. Me tienen que operar. No va a tardar mucho la cosa.
- Joder nena, eres una valiente.
- ¿Una valiente? ¿yo? ¡qué va! Valiente es el que elige, yo no tengo elección, me tengo que operar sí o sí. Valiente es quien sabe que se la juega y pese a todo decide operarse. Yo he de hacerlo. No hay elección.

Y yo me quedo pensando. Todo esto me lo cuenta con la mejor de sus sonrisas, con esos ojos abiertos y llenos de alegría, la alegría de saberse curable. Valiente es el que elige… Pues te lo voy a discutir señorita Itxaso que, como buenas vascas, lo hacemos siempre con vehemencia.

Valiente es decidir, claro que eso es valentía, no lo dudo. Pero ser valiente implica muchas cosas, implica tomar una postura respecto a una cosa grave. Implica sonreír, ser positivo, agarrarse a los que queremos y ponerse en manos del universo, valiente es no perder la esperanza y valiente es animar a los que tengo al lado.  Los que te conocemos hemos visto una actitud increíble, un positivismo arrollador y una calma inigualable. Todo ello siendo conscientes de, ni poder imaginar, lo que has pasado en tus momentos sola y en privado; con tu pareja, con tu familia. Decidiste tomarte las cosas de una manera muy sabia, con calma, con bravura, como sólo los valientes pueden afrontar. Y eso es lo que has hecho.
Yo personalmente, no sé cómo me lo hubiese tomado, quizá me hubiese quedado en mi casa, acojonada y sin ser capaz de articular palabra. Quizá me hubiese metido en mi madriguera, como un conejillo que se sabe cazado… quizá… ¡qué se yo!

Y aquí estás, con tu nuevo año, tu 2014, lleno de ilusión, curada y con tu pelo corto, tu turbante y tu cara de niña, dispuesta a hacer de este año uno de los mejores de tu vida.
No me vuelvas a decir que no eres una valiente… porque no lo puedo consentir.

Diana

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