No cuenten el final



Cinco directores, cinco. Se anuncia el proyecto de “Al final todos mueren”, un film de episodios dirigidos por cuatro promesas y un padrino conocidos por el Notodofilmfest.

Javier Fesser siempre se ha involucrado en el festival de cine comprimido, que se ha convertido en cantera de nuevos realizadores. Mucho ha cambiado el Notodo desde sus comienzos en el terreno del video pixelado hecho en casa. El director de “La gran aventura de Mortadelo y Filemón” y “Camino” se encargará de prologar los cuatro episodios de otros tantos directores: Javier Botet, Roberto Pérez Toledo, David Galán Galindo y Pablo Vara. Resumimos su trayectoria, a menudo identificada con el festival online.

Al final todos mueren

Javier Botet, nacido en Ciudad Real, es conocido como actor especializado en el género fantástico, al que aporta su peculiar físico. El papel que le ha dado más popularidad es la Niña Medeiros de la saga REC. Botet dibujaba monstruos antes de meterse en su piel: es uno de los realizadores que proceden del mundo del comic. Ganó el premio Starlight de la novena edición del Notodo por Star Love, dirigido junto a Alberto Carpintero.



El canario Roberto Pérez Toledo ya se estrenó en solitario como director de largometrajes con “Seis puntos sobre Emma”.  Sin contar con los apoyos habituales en el cine español, consiguió estrenar su película, protagonizada por Verónica Echegui en el papel de una joven invidente que desea ser madre. De su trayectoria como cortometrajista, destacamos “Los gritones”, con el que se llevó el premio especial del jurado en la octava edición del Notodo. 



David Galán Galindo cuenta en un resumen biográfico que siempre quiso ser inventor de máquinas del tiempo y superhéroe, pero como en Ávila no había crímenes y el tiempo pasaba muy despacio, decidió dedicarse a contar historias. Este prolífico cortometrajista, ha trabajado como guionista de televisión en espacios como “Sé lo que hicisteis”. De su paso por el Notodo, nos quedamos con “Rigor”, dirigido al alimón con Óscar Arenas, por el que ganó el premio “Una peli de José Luis Cuerda” en la décima edición.  



El realizador asturiano Pablo Vara ha participado con sus cortos en festivales como el FIC Xixón, donde ha demostrado sus dotes para el género cómico. También es un viejo conocido de los seguidores del Notodofilmfest. En la novena edición del certamen, ganó el premio Remake y el de Distribución con “Teen wars”, ingeniosa vuelta de tuerca al universo de “La guerra de las galaxias”, entre la parodia y el fan film.



Las películas de episodios son todo un subgénero, que fue especialmente popular en los años 60 y 70. Se trata de films que abarcan todos los géneros, del terror al erotismo, divididas en episodios unidos por algún pretexto. El cine italiano mostró un especial interés por este formato.  A menudo se unían grandes directores, como en “Bocaccio 70”, dirigida por  Mario Monicelli, Federico Fellini, Luchino Visconti y Vittorio de Sica. El prestigio de sus nombres se utilizaba de gancho comercial, con el morbo añadido de tomarse estas películas como un duelo entre divos. En esa línea se enmarcan films como “Historias de Nueva York”, con episodios dirigidos por Martin Scorsesse, Francis Ford Coppola y Woody Allen, y “En los límites de la realidad”, de John Landis, Steven Spielberg, Joe Dante y George Miller. Uno de los riesgos que suelen cometerse en el cine de episodios es la irregularidad, al tratarse de un grupo de historias dotadas de entidad propia. Algo que tampoco se pudo evitar cuando algunos directores eligieron este formato para hacer películas en solitario: es el caso de “Sueños” de Akira Kurosawa o la última película de Michelangelo Antonioni, “Más allá de las nubes”. En otras ocasiones, se recurrió al subgénero como pretexto para el lucimiento de una estrella: Mónica Vitti protagonizó todos los episodios de una película que en España tuvo un título imposible: “Erótika, exótika y psicopátika”.

El cine patrio también ha realizado numerosas aportaciones a las películas de episodios, imitando en su momento el modelo italiano. Hay múltiples ejemplos, de la cachonda “Cuentos eróticos” a la polémica “Hay motivo”.  Aún está en cartel “7 días en la Habana”, con Julio Medem unido a otros seis directores internacionales.

“Al final todos mueren” utiliza como hilo argumental el fin del mundo (de ahí el título) para unir una serie de episodios de diferentes géneros. Una apuesta que pretende impulsar la carrera de varios cortometrajistas, en la línea de producciones low cost, que prometen dar mucho que hablar.   

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