'Non-Stop', técnica al servicio de lo tópico

'Non-Stop', técnica al servicio de lo tópico
Jaume Collet-Serra está empeñado en desarrollar su carrera profesional dentro de la industria hollywoodiense, algo que le lleva a realizar encargos de lo más variados dentro de una industria tan amplia como irregular. Sin embargo, una amistad con el actor Liam Neeson le ha llevado a dirigir algún que otro producto algo más relevante, como la película de la que hoy voy a hablar, ‘Non-Stop’.

Bill Marks, un veterano agente del servicio aéreo de los Marshalls, se siente bastante quemado tanto con el mundo como con su profesión: no entiende su labor como un deber para salvaguardar vidas, sino como un rutinario trabajo de oficina a bordo de un avión. Sin embargo, un día, en un viaje trasatlántico de Nueva York a Londres recibe una serie de misteriosos mensajes de texto, en los que se le pide que inste al gobierno a hacer una transferencia de 150 millones de dólares a una cuenta secreta, pues, en caso contrario, un pasajero moriría cada 20 minutos. El juego del gato y el ratón se desarrolla a 40.000 pies de altura y con la vida de 200 pasajeros pendiente de un hilo

De lo primero que nos damos cuenta cuando comenzamos a ver este film es que la historia de un conflicto dentro de un avión nos la han contado mil veces, por muy distinta que intenten que sea la trama, y que dicha trama estará plagada de todos los tópicos que a uno se le puedan ocurrir, como por ejemplo, el pasajero musulmán, que por el simple hecho de profesar dicha religión y tras el 11-S se convierte en directo sospechoso del conflicto de marras. Sin embargo, en el caso que hoy nos ocupa, un horrible guion no ensombrecen las ganas de destacar de su director, que convierten a ‘Non-Stop’ en una película que, gracias a su pericia técnica, resulta ser algo más, algo que podemos ver en un plano secuencia realizado dentro del avión que nos deslumbra en un producto tan, a priori, anodino.

El terreno interpretativo consigue estar acorde a lo que a un film de estas características precisa, con unos correctos trabajos por parte de Liam Neeson y Julianne Moore. Pero es que es tan difícil destacar otros aspectos fuera de la dirección en un trabajo como este que, tanto la banda sonora a cargo de John Ottman como la fotografía de Flavio Martínez Labiano, no se pueden calificar ni de demasiado malas ni de demasiado buenas, algo que solo las convierte, como en el caso de las interpretaciones, en correctas dentro de un conjunto que solo destaca en el firme pulso que se encuentra tras la cámara.

En definitiva, ‘Non-Stop’ es una entretenida película que, con el peligro de ahogarse en sus tópicos, está por encima de otros productos similares gracias a una dirección impecable por parte de un director que esperemos tenga la oportunidad de realizar algo más importante en el futuro.

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