Once upon a time: una forma diferente de revivir los cuentos clásicos


El género fantástico no vive su mejor momento en la ficción estadounidense con series decepcionantes o ficciones sin mucho sentido argumental. Eso hizo que enfrentarse a ‘Once upon a time’, que quería darle una vuelta de tuerca a los cuentos clásicos que nos han contado desde pequeños, se convirtiera en todo un reto. 



‘Once upon a time’ divide su historia en dos líneas temporales. Por un lado tenemos el tiempo pasado, donde reconoceremos a personajes tan destacados como Blancanieves y los enanitos, Gepetto, Pepito Grillo, Caperucita Roja, Bella, Cenicienta, y muchos más vistos en las historias. La reina malvada (como ocurre en todos los cuentos) lanza una maldición, evitando que ese tipo de caracteres puedan tener un final feliz.

Su hechizo no sólo afecta a los protagonistas de su tiempo, también lo hace en sus homólogos exactos en la actualidad donde la acción se sitúa en un pueblo llamado Storybrooke (Maine). Todo parece seguir los mismos cánones establecidos que en antaño, con la alcaldesa (malvada bruja) y el Sr. Gold (Rumpelstiltskin) gobernando a su imagen y semejanza.

Como en toda historia también existen un halo de esperanza de recuperar lo que creían haber perdido para siempre. Emma es una joven distinta a los caracteres básicos de esas personas homólogas de Maine; y se transformará en la única esperanza que poseen para recordar quienes son en realidad y deshacer el hechizo que los mantiene ‘prisioneros’.

‘Once upon a time’ es un serie arriesgada, diferente, original y muy bien narrada. La forma distintiva que tienen de conectarnos el mundo de los cuentos con los personajes actuales es impecable, asemejando sus existencias y relacionándolas a cómo fueron en el pasado.

Un proyecto como éste no se suele ver a menudo, ya que la audiencia es muy exigente y de la misma forma que se ha convertido en todo un éxito podría haber ocurrido todo lo contrario. Quizás estábamos faltos de ficciones que nos contaran otras cosas, historias sin complicación argumental o leyendas que pueden encontrar su feliz final; cansados de los habituales dramas familiares, comedias sin gracia o series temáticas similares.

Se puede contemplar en ‘Once upon a time’ la mano de viejos conocidos de la serie ‘Perdidos’. Dos de sus productores (Adam Horowitz y Edward Kitsis) han sido los artífices de la creación de la serie fantástica de ABC, lo cual se palpa en sus enigmas constantes, su forma de narración con una aura increíble de misterio o la intriga que ya necesitábamos para volver a sentarnos a ver un capítulo nuevo con el interés que se merece.

Podría hablar de que los efectos especiales no son demasiado buenos, que falla la interpretación de algunos interpretes (aunque Jennifer Morrison y Lana Parrilla clavan sus actuaciones tensas, rígidas y enfrentadas cada semana) y sin embargo esos pequeños ‘errores’ quedan perdonados en un historia capaz de envolverte, de incluirte en su trama y de presentarse como una apuesta en firme de algo diferente a los cuentos clásicos.

‘Once upon a time’ es un drama que intenta recuperar la magia de los cuentos, esa magia que muchos niños han perdido hoy en día. Al menos con unos cuantos tienen el terreno ganado ya que revivir las historias de los personajes más queridos de nuestra infancia, hace que queramos ver como cada uno de ellos consigue el final feliz que se merece. 

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