'Pacific Rim', el placer de la destrucción

El mayor lastre que puede llevar una película, por lo general, son las pretensiones con las que se afronte su realización y las expectativas con las que el público la reciba. En este sentido, ‘Pacific Rim’, un film con tan simple apariencia como puede ser una ensalada de golpes entre robots y monstruos gigantes, no debería gozar ni de pretensiones ni de mayores expectativas que las de encontrar entretenimiento a gran escala

Cuando legiones de monstruosas criaturas, denominadas Kaiju, comienzan a salir del mar, se inicia una guerra que acabará con millones de vidas y que consumirá los recursos de la humanidad durante interminables años. Para combatir a los Kaiju gigantes diseñan un tipo especial de arma: enormes robots, llamados Jaegers, que son controlados simultáneamente por dos pilotos cuyas mentes están bloqueadas en un puente neural. Pero incluso los Jaegers proporcionan poca defensa ante los incansables Kaiju. A punto de la derrota, las fuerzas que defienden a la humanidad no tienen otra elección que recurrir a dos insólitos héroes: un ex piloto acabado y un aprendiz que todavía no se ha puesto a prueba. Ambos se unen para traer a un legendario pero al parecer obsoleto Jaeger del pasado. Juntos, son la última esperanza de la humanidad frente al Apocalipsis que se avecina.



Es evidente que una película con estas pretensiones no debería ser jamás un fiasco absoluto, pero por lo general es lo que realizadores de la talla de Michael Bay consiguen. Sin embargo, esta vez es Guillermo Del Toro el que está detrás de las cámaras y del guión, algo que hace que la calidad del producto sea mucho mayor que la media. Para que el espectador quede satisfecho con el producto, ayuda mucho que las expectativas ante un producto de estas características sean ínfimas, por tanto, ‘Pacific Rim’ se convierte de inmediato en una de las películas con mejores comentarios del verano. Sin embargo, siendo objetivos, no creo que todo sean luces en esta película, y aunque su balance pretensiones/expectativas sea bajo, no creo que se deba caer en la tentación de descuidar la parte dramática tanto como lo hace Del Toro, algo que provoca que el espectador no se interese lo más mínimo por sus personajes y sólo le quede el disfrute de la parafernalia pirotécnica de unos robots dándose mamporros con unos monstruos. La elección de un reparto tan anodino, encabezado por Charlie Hunnam e Idris Elba, tampoco ayuda a esta circunstancia y es la pequeña parte cómica en la que aparecen Ron Perlman y Santiago Segura la más inspirada en el aspecto interpretativo.



A la música de Ramin Djawadi le ocurre lo mismo que al conjunto del film, brillante en cuanto a las partes de pura acción pero coja en los momentos dramáticos. La fotografía del habitual colaborador de Del Toro, Guillermo Navarro, es un prodigio visual al servicio de una ensalada de efectos especiales que dejan boquiabierto.

En definitiva, ‘Pacific Rim’ es una entretenidísima cinta de acción que homenajea el cine japonés de monstruos de manera brillante pero que descuida el aspecto dramático y, aunque sus pretensiones sean bajas, no creo que sea escusa suficiente para ello.

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