Por amor al arte


La primera vez que convoqué un casting público, escribí un mensaje en un foro buscando actores para un corto no remunerado. Decía que no se requería experiencia. Daba por supuesto que ningún actor profesional perdería el tiempo conmigo.  Se trataba de un pequeño proyecto que unos estudiantes sacaban adelante para aprender. Suponía que me escribirían curiosos que enviaban los datos por si sonaba la flauta aunque no encajasen en los perfiles, actores de teatro amateur y, con un poco de suerte, estudiantes de arte dramático necesitados de imágenes para un videobook. Cuando recibí las respuestas me sorprendieron algunos curriculums enviados por intérpretes con bastante experiencia, dispuestos a colaborar.



Desde entonces, he seguido haciendo cortos y participando en proyectos ajenos. He asistido a castings de todo tipo y he vuelto a convocar otros. En este tiempo han aumentado las webs especializadas en audiciones, como esta misma. He vivido todo esto desde dos puntos de vista: como realizador y como actor. En más de una ocasión, he encontrado mensajes que polemizaban sobre los cortos no remunerados.

Como actor, he tenido experiencias frustrantes con directores que no me dirigían, convencidos de que su labor se limitaba a idear efectistas tiros de cámara, no me entregaban copias de los trabajos o me exigían esfuerzos físicos que podrían haberse evitado sin alterar el resultado del corto. Tal vez experiencias como estas influyan en el recelo que provocan ciertos proyectos. Desde luego, al prestarse a participar en un corto, no procede hacerse ilusiones de encontrar un Amenábar que te lance al estrellato cuando triunfe. Si uno consigue material decente para mostrarlo, puede darse por satisfecho.

Desde el otro punto de vista, en ocasiones me ha llamado la atención la agresividad de algunos mensajes que identifican a los autores de cortos no remunerados con los profesionales que explotan a técnicos y autores. Y no digo que no puedan darse casos. Pero me parece que a menudo se mete en el mismo saco a profesionales que buscan incautos para trabajar por la cara, a quienes proponen intercambios de colaboración y a los aficionados que buscan a otros aficionados. Es cierto que muchos aprovechados recurren a falsos intercambios de colaboración, becarios sin beca que cubren puestos de trabajo y otras modalidades de estafa. Pero la inmensa mayoría de los cortometrajes no remunerados no proceden de profesionales. Tal vez la pretenciosidad de algunos cortometrajistas provoque despistes: “Nosequé productions busca actores para un ambicioso proyecto que se presentará a los más prestigiosos festivales del mundo. No remunerado.” Hay gente capaz de creerse sus propias fantasías, pero tras los pomposos nombres de algunas “productoras” solo hay un perfil abierto en una red social y muchas ínfulas. Algunos autores no quieren aclarar la verdadera naturaleza de sus proyectos, calificando de “producciones independientes” lo que no quieren etiquetar como amateur. En el mundo del corto es frecuente encontrarse con artistas de talento que no tienen contactos, dinero o la suerte que se merecen. No juegan en primera división, pero lo pretenden. Nos movemos en un terreno complicado en el que podemos encontrar proyectos interesantes, que tienen un acabado formal más que aceptable y pueden conseguir cierta repercusión, aunque no puedan llegar todo lo lejos que se merecen. Sin duda todo esto contribuye a generar confusiones sobre las intenciones de determinados cortometrajistas.

El caso es que nunca he visto que alguien ponga el grito en el cielo porque se publique un casting buscando actores para un grupo de teatro de aficionados: se da por supuesto que no se buscan profesionales dispuestos a actuar gratis. Sin embargo, sí hay quien piensa eso de muchos castings de cortometrajes. Y en esto también influye un prejuicio tan fácil como extendido: el teatro es arte y el cine industria. Parece que se ignora la existencia del audiovisual amateur.
Visto lo visto, me atrevo a dar algunos consejos a los aspirantes a cineastas con pocos recursos que necesitan actores para sus cortos:
  •  ·Aclarad que no sois profesionales. Definid claramente vuestra situación y el carácter del proyecto.
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  • ·En un corto amateur se puede pedir seriedad a quienes se comprometan, no profesionalidad. Buscad estudiantes o aficionados.
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  • ·Hay varias formas de compensación; entre ellas, que se cobre un porcentaje de los beneficios. Sed realistas y no prometáis algo con pocas posibilidades de cumplirse.
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  •  Lo más sensato en determinados proyectos es recurrir a los intercambios. Explicad  qué tipo de colaboración ofrecéis a cambio.   
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  • ·Si, por distintos motivos, algún profesional contacta con vosotros tratadle con el respeto y la consideración que se merece. Jamás os olvidéis de alguien que os hizo un favor.   

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