'Sin perdón'


Tipo duro, de eterno ceño fruncido, irresistible y valiente, Clinton Eastwood Junior vive en efervescencia. Atrás queda una infancia modesta y caracterizada por la escasez de la Gran Depresión. Eastwood, sin posibilidad económica de ampliar estudios, aceptó trabajos eventuales que contribuyesen a la supervivencia de su familia.

El servicio militar le puso en contacto con algunos intérpretes, primero, y con la Paramount, inmediatamente después. De la mano de la poderosa productora y del talentoso Sergio Leone, Eastwood se convirtió en una estrella del western y del cine más ‘justiciero’.

La trilogía ‘Por un puñado de dólares’, ‘La muerte tenía un precio’ y ‘El bueno, el feo y el malo’ supusieron un espaldarazo definitivo a su carrera como intérprete. Tan atractivo como agrio, el de San Francisco supo explotar la veta de su popularidad (Harry el sucio’).



Auspiciado bajo su propia productora (Malpaso), Eastwood se doblegó como actor y director, defendiendo argumentos épicos con sobriedad: ‘Escalofrío en la noche’, ‘Infierno de cobardes’, ‘El fuera de la ley.’

Sin perder protagonismo interpretativo, la década de los ochenta confirmó su progresión tras la cámara con algunos títulos muy significativos: ‘El jinete pálido’, ‘El sargento de hierro’, ‘Bird’, ‘Cazador blanco, corazón negro’.

Con más espontaneidad creativa y registros sorprendentes, su carrera ha seguido ganando brillo y admiradores: ‘Sin Perdón’, ‘Los puentes de Madison’, ‘Mystic River’, ‘Million Dollar Baby’, ‘Gran Torino’…Precisamente es ‘Sin Perdón’ su creación más artística y valiosa.

Corrían tiempos vagos y nostálgicos para el western, otrora género predilecto en Hollywood, cuando Eastwood decidió arriesgar con un retrato revisado de su éxito como pistolero en el Oeste.

Con ‘Sin Perdón’, el actor se interpreta a sí mismo como un asesino retirado, resignado a una vida mísera y decepcionante. También aislada, más allá de la presencia de sus hijos y un vecino y viejo compañero de andanzas (Morgan Freeman).

Un hombre ataca a una prostituta, pero el sheriff de la localidad (Gene Hackman) decide absolverlo a cambio de una compensación económica. Contra la voluntad de las autoridades, un grupo de prostitutas promueve una recompensa para quien ajusticie al culpable.

La película conforma un tratado sobre la venganza y los elementos accesorios o vitales que la circunscriben cuando Eastwood es advertido y seducido por esa circunstancia. Rememorando viejas hazañas, no duda en emprender su última caza hacia un cruce de personajes y actores de incuestionable rango.

No quedan restos de los héroes de los años 60. La valentía sigue existiendo, aunque las respuestas vitales son a menudo inesperadas. Con crudeza de contenido y naturalidad de forma, ‘Sin Perdón’ sintetiza con brillantez las mejores cualidades de este género.

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