Smash: o cómo Marilyn Monroe resucita en forma de musical



Antes de estrenarse ya se hablaba de ella, incluso se colgó el episodio piloto completo antes de su día de emisión y desde que vio la luz no ha dejado a nadie indiferente. Así es ‘Smash’: la serie de la NBC estrenada a mitad de temporada que se ha convertido en una de las gratas sorpresas de la mid-season estadounidense. 



‘Smash’ comienza con la idea de dos productores de Broadway de crear un musical basado en Marilyn Monroe. Tom y Julia llevan años trabajando juntos y jamás se les había ocurrido la idea de poner en marcha un espectáculo basado en la sensación rubia más famosa de todos los tiempos.

Se esta forma veremos los entresijos ocultos de cualquier musical desde la producción y la dirección, a los duros ensayos, la creación de las nuevas canciones para la obra y sobre todo la pugna entre los actores para interpretar un mismo papel. Se nota que detrás de la serie hay verdaderos entendidos en la materia que nos irán informando poco a poco de cómo se hace un musical; una temática no tratada hasta ahora.

Y ahí es donde se presentan Ivy y Karen. Karen es una joven inexperta con ganas de conseguir su sueño e Ivy una veterana con ganas de subir a lo más alto de la fama; las dos tienen una gran voz y sólo una conseguirá su propósito. Intercalando sabiamente (y de manera muy correcta) sus historias personales, veremos cómo las dos quieren ser Marilyn Monroe sobre el escenario.

Abalada por Steven Spielberg (no siempre sinónimo de calidad) la crítica no le ha dado la espalda. Quizás han sido demasiado benévolos con la serie, y es que se trata de algo diferente, inteligente y bien ejecutado, por lo que se perdonan las ‘lindeces’ familiares y amatorias superfluas que puedan surgir. 

Ha sido comparada como si fuera la versión adulta de ‘Glee’, a pesar de no encontrar casi ni una sola similitud. ‘Glee’ es una historia de instituto, con adolescentes revolucionados, amores imposibles y típicas escenas de superación; mientras que ‘Smash’ muestra una parte diferente, anómala de la interpretación de los musicales de Broodway, y lo hace sin los altibajos de la ficción de FOX. 

Intercala a la perfección la parte dramática de los actores con los números musicales, que no son muchos, pero si bien escogidos para la trama progresiva de la serie. Además se agradece que los temas no sean siempre versiones adaptadas de éxito sino canciones originales compuestas por Marc Shaiman y Scott Wittman. 

El regreso de Debra Messing (Julia) después de los 187 episodios de ‘Will & Grace’ ha supuesto odiar o querer a su personaje. Quizás se le otorga demasiada importancia a sus cargas familias y laborales, eclipsando a las protagonistas mismas del musical. No obstante, el protagonismo del argumento se ha repartido más o menos de manera equitativa, y Katharine McPhee lo hace realmente bien para haber salido de un reality musical y tener poca experiencia sobre las tablas.

‘Smash’ tiene potencia, tiene una trama sólida, unos personajes muy bien definidos y una meta que conseguir: ‘Marilyn Monroe: el musical’. Es una serie ligera que no te hace pensar, te entretiene y con la que puede pasar un buen rato disfrutando de una buena dosis de música, interpretaciones y números espectaculares. 

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